Veinte pantallas en una feria, un solo canal
Montás el stand a la mañana y a la tarde ya está mostrando lo que tiene que mostrar.
Configurás el WiFi desde el teléfono, sin teclado ni monitor. Y si la red del predio se cae —siempre se cae— las pantallas siguen reproduciendo, porque el contenido ya está descargado en cada equipo.

El WiFi del predio no es tu problema
Cada equipo guarda el contenido en su propio disco. Cuando la red del lugar se satura a las once de la mañana —o directamente no anda— las pantallas siguen reproduciendo como si nada. Necesitás internet para MANDAR el contenido, no para que se vea.
Se instala sin teclado ni monitor
El equipo levanta su propia red WiFi: te conectás desde el teléfono, elegís la red del predio y listo. No hay que llevar teclado, ni mouse, ni pedir un monitor prestado para configurar algo en el piso del stand.
Cambiás lo que se ve, en el momento
Se cayó un orador, cambió el horario de la charla, se acabó el producto de la promo. Editás desde el teléfono y la pantalla cambia en segundos, sin acercarte al equipo ni interrumpir a nadie.

El equipo levanta su propia red: se configura desde el teléfono, mientras la caja todavía está en el piso.
Una pantalla o veinte, el mismo precio
Se paga por canal. Las pantallas que lo muestran son ilimitadas.
20
licencias
Una por pantalla. Cada equipo que sumás al stand vuelve a sumar al total: montar más pantallas es, literalmente, gastar más.
1
canal
Las veinte pantallas muestran el mismo canal. Sumar la pantalla veintiuno no cambia lo que pagás.
19 licencias que no pagás
Si el stand necesita mostrar cosas distintas —la agenda en la entrada y el producto en el mostrador— son dos canales, no veinte. La cuenta sigue siendo por lo que mostrás, no por cuántos equipos enchufaste.
Y queda la prueba de que salió
Cuándo empezó, en qué pantalla y si llegó a terminar.
Si la activación la paga una marca, el reporte no es un detalle: es lo que justifica la factura. Se puede programar una pieza a una hora determinada —el canal se corta, sale, y vuelve exactamente donde estaba— y después ver qué salió de verdad y qué no.

A media tarde, con el predio lleno y la red saturada, las pantallas siguen reproduciendo: el contenido ya está en cada equipo.
Si hacés eventos seguido, esto se arma una vez
El armado del próximo evento empieza duplicando el anterior: mismo canal, contenido nuevo. Es el caso de las productoras y las agencias, que montan veinte por año.
Llevás el contenido descargado: el equipo arranca y reproduce, con o sin red en el predio.
Configurás el WiFi desde el teléfono, sin teclado ni monitor.
Una pantalla o veinte muestran el mismo canal, y se paga un canal.
Cambiás lo que se ve en segundos, desde donde estés.
Al terminar sabés qué salió, cuándo y en qué pantalla.